Tu mundo siempre estará gobernado por los pensamientos que permitas entrar y, también, por los que permites salir…

Cada quien es dueño de su vida, y la dirige de acuerdo a su mejor intensión y preparación. Pero quiero hacerte varias preguntas:
1.- ¿Con qué frecuencia permites que las tonterías de otras personas cambien tu estado de ánimo?
2.- ¿Te das permiso de enojarte cuando otro conductor te agrede por un error de tránsito, o un mesonero grosero te trata irrespetuosamente?
3.- ¿Con qué frecuencia permites que la mala educación del jefe, cambie tu humor y descargues esa ira con otros?
4.- ¿Cómo reaccionas cuando la lluvia te estropea esa parrillada tan planificada en los últimos meses?

Lo que realmente distingue a una persona exitosa, de otra, es el control que tenga sobre el manejo de la ira, las frustraciones y las decepciones inesperadas.

Hace poco leí una anécdota de una persona, sobre una lección que le había cambiado la vida para siempre. Ésta decía así: “Estaba en una ciudad muy agitada, donde las personas corren y corren en sus asuntos de diario. Ese día, como ellos, necesitaba urgente un taxi, para ir de un edificio a una oficina, donde tenía una reunión muy importante. Me subí a un taxi y partimos rumbo a la dirección que le había comentado al conductor. Le informé que estaba bastante urgido de llegar a una cita, y de inmediato aceleró su vehículo para complacerme.

Comenzó haciendo algunas piruetas aumentando la velocidad, cuando de la nada, un vehículo desaceleró de repente y el taxista frenó súbitamente. Se oyó el rechinar de las llantas y a escasos centímetros evitó chocar con el otro auto. El conductor del vehículo que casi causa el accidente, empezó a gritarnos con una serie de malas palabras altisonantes, fuera de tono, con algunas groserías y señas que claramente nos ofendían. El taxista, solo sonrió y le saludó amable, prosiguiendo con su trabajo.

Yo quedé sorprendido, con la boca abierta e intrigado, por lo que había observado. Así que le pregunte, “¿Por qué había reaccionado así?” Ese tipo loco y desorientado, por muy poco destruye su taxi y nos manda directito al hospital. Entonces el taxista me dio la lección más inesperada de mi vida, la que ahora yo llamo “La Ley del Camión de Basura”.

Muchas personas, me dijo: “son como un camión de basura. Están llenos de enojo, frustración y desaliento. Una vez que han acumulado mucha basura, necesitan un lugar en donde tirarla y si uno se lo permite, te la palean a ti.”

Me sorprendió, agradablemente la lección El Camión de Basura.
Empecé a pensar, “¿Cada cuánto yo permito que los camiones de basura me contaminen?” y, “¿Con que frecuencia tomo mi basura y la tiro sobre las personas que más amo como: mi esposa, mis hijos o mis amigos?”

Desde entonces me propuse “A no ser el basurero de nadie”. Empecé a ver con más claridad los camiones de basura y decidí a partir de ese día no dejarme arrojar su porquería. Trato en lo posible, a no permitir que los camiones de basura tomen el control de mis sentimientos y mucho menos de mis emociones.

Aprenda a sonreírles a los insatisfechos, malhumorados y frustrados. Es la mejor medicina que puede ayudarles a cambiar su perspectiva de la vida o por lo menos les puede iluminar su día. Intente ser amable con ellos, porque cada persona con la que tropiezas a diario, está librando sus propias batallas.

Aprenda a hacerse el idiota, evitando engancharse por tonterías que pueden llegar a mayores. Evite que otros amarguen la dulzura de la vida.

Muchas veces es mejor auto engañarse, por cosas que ocurren, que seguir razones que no tienen razón. Más en momentos o ciudades, donde la gente está como misil incontrolable. Una mala reacción de un instante, le puede ocasionar segundos de rabias, minutos de intolerancias, horas de amargura, días de arrepentimiento y hasta años en una cárcel.

Sea más inteligente con sus reacciones, aprenda a dominarlas, edúquelas con sabiduría, le pueden ayudar a ser más feliz en este mundo tan convulsionado y lleno de violencia.